¿Alguna vez te has enamorado? - El soñador.


Enroscándote sobre mis piernas, un campo florido se nos abrió pa’ que pudiésemos disfrutar mientras el sol agoniza, desparramado en el cielo, igual que el deseo y las caricias que se nos quedaron en el tintero.

Y cuando llega la noche, me contaste que las estrellas soltaban una risita tímida, o quizá coqueta, y las margaritas más hermosas se formaron en tus mejillas coloraditas y quise sentir los pétalos aterciopelados que alguna vez fluyeron tiernos por mi piel.

Me quedé atento, escuchando el parpadear de las estrellas, mientras que tus ojitos me fueron cantando el más secreto de tus anhelos.

Quizá no recuerde con claridad los detalles que me confiaste con tanto cariño, y es que no estaba acostumbrado a lengua con tanto embeleco, pero calladito me quedé.

Tal vez sucedió en una noche, de esas mismas que nos dedicamos a reír y saborear lo dulce de nuestro encuentro. Mis luceros se alumbraron juguetones cuando tus labios pronunciaron la palabra enamorado y, aunque ajeno me sentí a su verbo y significado, se oyó tan bonito brotando como fruta madura de tu boca sabrosa.

De noche se vinieron los días que compartiste con aquel que a sus brazos pertenecías. Y quise confesarte que me sentí celoso, que el palpito me dio un sobresalto, que nuestro campo una batalla podría contener, pero seguí bordando tus palabras con un compromiso que nos uniría para toda la vida. Tú soñando con ese que osó hurtar con delicadeza tus latidos más relampagueantes y yo queriendo atrapar la luminosidad de tus ensueños más bonitos en un frasco que enterraría en mis recuerdos.

Ay, cariño mío, agradecido estoy en el soñador que me relataba historias antes de conciliar un sueño que me mantendría despierto hasta nuestro próximo desvelo.

En tus ojos clarividentes como diamantes del desierto disfrutamos del amor más apasionado, celebrando desastres y bebiendo el espumante más exquisito. También navegamos a mar abierto, descubriendo nuevos paraísos y tierras que conquistar. Solo lamento que tu añoranza se fuera apagando cuando de tu mente la locura se vertió sin aviso ni perdón.

Para mí siempre serás un arcoíris fértil de ilusiones. Compañero entrañable de aventuras. Mi jardinero de esperanzas.

Comentarios

Entradas populares