Crimen y castigo.

Una sonrisa traicionera

insignia de nuestras risas

cómplices, pasada la medianoche

fuimos culpables en la hora maldita

de cada uno de los crímenes que cometimos

urgidos por la necesidad

del hambre y la glotonería, las ansias

de tener tu carne y devorarnos

despedazarnos en la agonía, pero

cerré mis ojos a la verdad.

 

¿Podrías haber sido más gentil

cuando me clavaste con tu puñal?

 

Y ahora solo escucho tus reclamos

y me apuntas con el dedo, andas pregonando que soy yo

el villano

y me exiges y me pides cuentas

de la inversión que perdiste, pero como tu socio

también me quedé en bancarrota

y subimos la apuesta

a costa de inseguridad, sin duda

nos merecíamos el uno al otro.

 

Que este amor nos acabe,

hasta el final.

 

Ya no tengo nada

en los bolsillos, solo un montón de sueños vacíos.

 

Tras las rejas de una ilusión, conspiro

dejo que me sigas pasando, volviendo

a atravesar por el corazón

y quisiera borrarnos la maldita sonrisa

y sentirme afectado

desdichado

por la falta de ti.

Comentarios

Entradas populares