Dime lo que quieres.
Necesito contarte
esta historia
que se me vino
en un sueño, una conversación
como una
contradicción
de un anhelo
que se me cobija en las pupilas
cuando a la
hora maldita lo puedo manifestar
y lo he escrito
tantas veces
que me tiembla
la mano
bajo la
almohada, lo acaricio con mis pensamientos
para que se me cumpla
como un presagio.
Rompo el hueso,
golpeo tres veces la madera
soplo la
pestaña, enciendo las velas
pa’ que el
sentimiento despierto siga soñando.
Quiero contarte
mi historia,
¿estás
dispuesto a escucharla?
Irrumpió una
tormenta y me lavó la cara
por siete días
de diluvio
y solo estuve acompañado
con mi dulce
soledad, discutimos sobre nosotros
de la herida
que cicatriza y que arde
con cada gota
de lagrima salada.
¿Acaso eres masoquista?
Con tu culpa me
contrariaste
o, tal vez, solo
ansío el dolor,
te respondí
la aflicción de
perderme
en una noche
sin sombras, cuando los astros me abandonan
y no me queda más
nada
que el silencio
entre tú
y
yo.
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