Me dejaste en la oscuridad.

Confié, aun sin conocerte

me permití caer en tu mirada cándida

y degusté de todas y cada una de tus palabras

devorándolas

cada noche, como un embeleco

 

a la misma hora, en el mismo lugar

dos almas anhelan una conexión

un escape, pero te esfumaste

perdido entre mis inseguridades.

 

Y cómo podría amarte

 

sin conocerte

 

te esperé

 

desolado, en la madrugada

contra viento y marea

imploré tu llegada

y exprimí el néctar que todavía quedaba

en tus palabras necias, te busqué

entre lo que desconozco y adolezco

hasta chocar contra tu reflejo.

 

A la misma hora, en el mismo lugar,

me dijiste

y me volviste a encontrar.

 

Fuiste mi primer amor, te dije

desde la noche en que nos conocimos

y ninguna estrella había brillado tanto

sobre nuestras cabezas, un resplandor

que se cobija bajo mi pecho, del lado izquierdo

 

ahora solo vive en mi memoria, el recuerdo de tus ojos

mirándome, mientras que yo

me adentraba más y más

en la oscuridad.

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